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15.12.14 - El Deportivo, la Tercera Version imprimable Adresse Email

 

Deporte de resistencia: expedición al desierto de Atacama

 

La locura más árida del mundo

 

Erika Olavarría, especial de Paris

 

Atravesó el atlántico, de ida y de vuelta, entre Senegal y Brasil. Lo hizo a remo en 36 días y 6 horas, marcando un record que desde 2012 sigue siendo suyo. Y ahora, a sus 56 años, el francés Charles Hedrich quiere recorrer a pie, en une prueba inédita, el desierto de Atacama desde Pozo Almonte hasta Copiapó, en total autonomía. Es decir, llevando consigo el agua y la comida necesarias para pasar, calcula, un mes en el norte chileno: “El desierto de Atacama es más árido del mundo, ha sido recorrido hasta ahora de diferentes maneras, a caballo, a pie, en auto, pero nunca en completa autonomía. Como nadie la ha intentado antes, nuestro objetivo principal, es terminar el desafío, ya sea en 30 o 40 días”, asegura.

Y habla en plural porque esta aventura la compartirá  con el viajero extremo y corredor de ultra trails Sylvain Bazin, 10 años más joven que él, pero con un curriculum igual de impresionante. Entre los títulos que ostenta su palmarés están el primer lugar en los 100k Sunrise to Sunset, en Mongolia (2009) o el triunfo en el Ultra Trail del Atlas marroquí en el : “Al comienzo tendremos cada uno un carro de 120 kilos cargado con une carpa, un saco de dormir, agua y comida. Hay un punto de agua natural a medio camino, por tanto necesitaremos hacer 500 kilómetros, dos veces 500 kilómetros, dos veces en completa autonomía. La idea es marchar lo más posible de noche pues hace frio y por lo tanto transpiramos menos”, asegura Hedrich.

Para evitar el peso innecesario ambos deportistas llevaran un sistema casi artesanal para reciclar su orina y beberla : “Se hace con dos botellas en horizontal, pegadas con cinta adhesiva. Una se pone al sol, la parte toxica se evapora y el agua que queda va a la otra botella que debe estar a la sombra”.

Al igual que el rallye Paris Dakar, que Hedrich corrió en moto en el 2003, esta aventura podría haber sido pensada en África, pero la explosión del yihadismo en el norte de este continente los llevo a pensar en Australia y finalmente elegir a Chile : “Australia era muy complicado a nivel logístico. Y además el desierto chileno tiene unos paisajes fantásticos y me parece extraordinario que haya partes que son en altura. Personalmente puedo hacer el paralelo con las expediciones polares, que son otra de mis pasiones, donde hay que recorrer grandes distancias y arrastrar una cargo muy pesada”, explica Hedrich.

Una cargo que puede traerle dolores de espalda, uno de los principales riesgos que enfrente una aventura como esta : “Atravesando el desierto todo puede pasar. Podemos enfermarnos, aunque llevamos una pequeña farmacia. También nos podemos lesionar, tener una tendinitis, o dolor de espalda a causa del peso del carro que será muy dura al comienzo. Podemos torcernos el tobillo o que nos duelan las rodillas. A nivel de animales no hay grandes peligros. Podría picarnos un escorpión, pero no debería ser un problema. En todo caso, por cualquier problema en el desierto, siempre podemos ser socorridos. Hace un mes estuve corriendo el pasaje del noroeste en el polo norte y le aseguro que hay etapas donde es imposible recibir auxilio”.

Ambos corredores visitaran chile en febrero, para conocer el recorrido. Sin embargo, el entrenamiento ya ha comenzado. Para Charles Hedrich consiste en correr, jugar tenis, andar en bicicleta y esquiar. Sylvain Bazin, aunque no necesita entrenarse para correr, si debe prepararse para arrastrar el peso del carro.

Usted ha escalado el Himalaya, corre el Iron Man, ha hecho el Paris Dakar, participo en el Ultratrail del Montblanc y ha realizado expediciones de esquí en Afganistán… entre muchas otras aventuras. ¿Qué le motiva a arriesgar su vida por estas aventuras ?

“Mi pasión por el deporte endurance. Yo era oficial de la marina mercante y luego creé una empresa de recursos humanos que introduje en la bolsa para venderla y hacer lo que me gusta. Como comencé más bien tarde, con 45 años, y yo no era un gran deportista, en un primer momento nadie creyó en mi proyecto, ni los medias ni las empresas. Así que los primeros siete años yo financié todo. Pero ahora tengo mis patrocinadores y todo un equipo que trabaja en la relación con los medios y financiadores. Es una pasión, pero es también una empresa. Yo necesito dinero para montar mis aventuras.”

 

 

 

 

 
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